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‘Has engordado, estás más guapa así’

En Navidad hay cosas que no cambian: las luces puestas en las calles cada vez antes, las interminables colas en las tiendas y los puestos de lotería, los anuncios de juguetes y colonias y, cómo no, pasarse horas y horas cocinando para toda la familia y que en dos segundos haya desaparecido todo del plato.

Nos pasamos todo el año preparándonos para estas reuniones familiares en torno a la comida, preparándonos mental y físicamente. Porque todos sabemos que vamos a acabar comiendo el triple sin ningún remordimiento, y que siempre habrá algún familiar que nos lo eche en cara o nos recuerde los kilitos que hemos ganado desde el último encuentro.

Y el caso es, ¿es que no hay nada más interesante en nuestra vida de lo que hablar que tenemos que caer siempre en eso?

Si tienes suerte, la sutileza no se pierde y esos comentarios se camuflan siempre con algo ‘positivo’ para no liarla demasiado: si te dicen que has engordado, irá seguido siempre (SIEMPRE) de un ‘pero estás más guapa así’, ‘eso es que vives bien’, etc, etc.

Pero hay quien no tiene reparo y va directamente al ‘madre mía cómo te has abandonado!’, ‘pues en la foto que subiste el otro día no parecía que estuvieses tan gorda’, ‘yo a tu edad había parido dos niños y entraba en una 36’.

Pues bien, este post es para recordaros que la felicidad no se mide en tallas y que mientras estemos sanos, ¡vivan las curvas! ¡viva disfrutar de la comida! ¡y viva querernos como somos!

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Así que paciencia, ¡y a disfrutar de las fiestas!