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Mujeres tenían que ser: Miss Islandia

Este mes, nuestra inspiración convertida mujer es Arna Ýr Jónsdóttir, la actual Miss Islandia.

Seguro que ya conocéis su historia, pero por si acaso nosotras hemos querido hacerle un hueco en nuestro blog y en nuestras vidas.

Esta miss de tan solo 20 años se retiró de un concurso de belleza internacional después de que le dijeran que tenía que perder peso.

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A lo que ella respondió con una carta de renuncia y su retirada del concurso. Publicó lo que escribió en ella en Instagram y, desde entonces, su historia ha recorrido medio mundo inspirando a miles de mujeres y adolescentes.

La carta decía lo siguiente:

Soy una mujer muy fuerte, pero a veces la fuerza no es suficiente. El equipo de Miss Grand International me ha dicho que tenía que perder peso para las finales porque tengo demasiada grasa y los hombros demasiado anchos. Me han dicho que si perdía peso gustaría más. He decidido abandonar. He representado a Islandia en Miss Mundo y quedé en el puesto 14, he ganado otro concurso (Miss EM) y, con todas mis cualidades y toda mi experiencia, me he presentado con pasión y esfuerzo a este concurso. Cuatro días antes de que se celebre, me dicen que estoy demasiado gorda. Si alguien me dice que estoy demasiado gorda o algo así, simplemente no me merece. Y por esa razón dejo el concurso. Miss Grand International no se merece mi cara, ni mi cuerpo, ni mi personalidad, ni mi corazón. Espero que la organización abra los ojos porque estamos en el año 2016 y si se va a celebrar un concurso internacional, hay que ser capaz de ver la belleza internacional. En mi país tengo una forma física perfecta. Y con eso me voy a quedar yo. Nadie va a venir a decirme lo contrario.

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Por supuesto, el fundador del concurso respondió defendiendo al personal alegando que era totalmente normal que intercambiasen comentarios u opiniones con las concursantes sobre lo que podría darles más posibilidad de ganar el título.

En sus propias palabras:

“Como es el caso de Miss Islandia, que preguntó y pidió sugerencias a los miembros del equipo, que respondieron, acorde con lo que pensaban, que estaba un poquito gorda y que le recomendaban, de buenas maneras, que intentara perder peso con el fin de aumentar sus posibilidades de ganar. Es el proceso normal que se sigue durante las tres semanas previas al concurso y todas las concursantes deberían demostrar que han mejorado. De manera similar, el equipo asesora a todas las concursantes que piden consejo para mejorar y ganar; a cada una se le dan recomendaciones diferentes y nadie tiene ningún problema, simplemente intentan hacer lo posible por mejorar”.

Y nosotras nos preguntamos, ¿desde cuándo mejorar es algo que nos hace daño?

Mejorar sería que un concurso de belleza se base en unos estándares que defienden la delgadez extrema y la obsesión por los cuerpos anti naturales, empezase a plantearse qué significa realmente ser bella o tener un buen cuerpo. Que respetase la salud tanto física como emocional de las concursantes, y que dejase de lanzar mensajes erróneos a las niñas que algún día crecerán con miles de complejos porque se las ha engañado toda la vida.

Así que un aplauso para Arna Ýr Jónsdóttir, ¡y a quererse como somos!

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‘Has engordado, estás más guapa así’

En Navidad hay cosas que no cambian: las luces puestas en las calles cada vez antes, las interminables colas en las tiendas y los puestos de lotería, los anuncios de juguetes y colonias y, cómo no, pasarse horas y horas cocinando para toda la familia y que en dos segundos haya desaparecido todo del plato.

Nos pasamos todo el año preparándonos para estas reuniones familiares en torno a la comida, preparándonos mental y físicamente. Porque todos sabemos que vamos a acabar comiendo el triple sin ningún remordimiento, y que siempre habrá algún familiar que nos lo eche en cara o nos recuerde los kilitos que hemos ganado desde el último encuentro.

Y el caso es, ¿es que no hay nada más interesante en nuestra vida de lo que hablar que tenemos que caer siempre en eso?

Si tienes suerte, la sutileza no se pierde y esos comentarios se camuflan siempre con algo ‘positivo’ para no liarla demasiado: si te dicen que has engordado, irá seguido siempre (SIEMPRE) de un ‘pero estás más guapa así’, ‘eso es que vives bien’, etc, etc.

Pero hay quien no tiene reparo y va directamente al ‘madre mía cómo te has abandonado!’, ‘pues en la foto que subiste el otro día no parecía que estuvieses tan gorda’, ‘yo a tu edad había parido dos niños y entraba en una 36’.

Pues bien, este post es para recordaros que la felicidad no se mide en tallas y que mientras estemos sanos, ¡vivan las curvas! ¡viva disfrutar de la comida! ¡y viva querernos como somos!

revolution

 

Así que paciencia, ¡y a disfrutar de las fiestas!